domingo, 14 de marzo de 2010

La Dama de Cristal (PARTE I)

Erase una vez una era que llevaba a un lejano lugar donde había un castillo sin ninguna puerta visible por la que entrar. Rodeada de melancolía y hiedra presidía la zona como inmune a los años que vivía. Educados aldeanos depositaban comida y ofrendas dentro de los muros y con las sombras vacíos los recogían.

Hubo una vez, un viajante pasó por el lugar, un curioso y sagaz Cuentacuentos quedó hipnotizado al descubrir quien lo habitaba. Después de mucho investigar un lugareño le había susurrado entre jarras ya vacías que allí vivía la 'Princesa de cristal'. Prohibido por todo el reino estaba acercarse a ese lugar. La pobre no podía relacionarse por su extraña enfermedad. Hasta que no se encontrase una cura ella no podía salir y nadie podía entrar.



- Pardiez! Que crueldad! Vivir encerrada sin nadie con quien hablar!- sorprendido el extranjero exclamo en medio de la posada. En ese momento el silencio más vacío reinó sobre su alrededor hasta que salió asustado por la reacción de aquellas gentes.



Tal vez por el calor que recorría sus venas (bebidas espirituosas de la agradable posada a la que tendría que volver cuando quisiera dormir) o por la fe ciega que habían mostrado los aldeanos el extranjero decidió que debía entrar en esa fortaleza y descubrir lo que ocurría.- Sea cual sea el misterio una buena historia podré sacar.- se convenció a si mismo.


Espero a noche cerrada y sin luna para aproximarse a la fortaleza y así comprobar quien era esa “Princesa de cristal”. – Seguro que algún aldeano de buenas miras y malas artes ha difundido esta idea a la zona y así conseguir tributos sin tener…-


Su voz se apagó.

De golpe su mente quedó en blanco.


De una puerta inexistente surgió una sombra resplandeciente por una pequeña lámpara de aceite. Se distinguía sobretodo su esbelta figura enfundada en un vestido blanco como la piel de su dueña. Su cabello estaba suelto y por sus longitudes nadie parecía haber perpetrado el crimen -porque si vierais esa cabellera opinaríais así- de haberlo tocado con unas tijeras jamás. Durante un fugaz segundo pudo vislumbrar sus ojos de un color miel dorado, lo suficiente para dejar sin latido el corazón de narrador experimentado de la vida que no creía que existiera un sentimiento de enamoramiento tal.



CONTINUARÁ. . .

sábado, 6 de marzo de 2010

Sueños

Anoche soñé que un día me convertía en un ser inmortal.

Que el tiempo pasaba en un pestañear.

Qué la materia y su significado era algo vulgar.

Que me unía a ella y me dejaba llevar.



Cuando me liberaba un solo pensamiento surgía a mi pesar.

La búsqueda de mi descendencia y la protección de su hogar.

Cadenas mortales me unían a la humanidad...

que me considerada un monstruo, sin derecho amar.




 
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